La investigación en el ISA está moldeando la alimentación de 2040, con el desarrollo de productos innovadores que ya empiezan a llegar al mercado. Ejemplos incluyen la pulpa de tomate con algas de Compal, la salsa chucrut con vegetales fermentados de Continente y los quesos Santiago Algae Green, todos cocreados entre científicos y la industria agroalimentaria.
La coordinadora del máster en Ingeniería Alimentaria, Anabela Raymundo, destaca el potencial de las algas como fuente proteica alternativa sostenible, dada la escasez de agua y proteína animal. La Spirulina y otras microalgas son ricas en nutrientes y esenciales para la producción de oxígeno.
Portugal lidera la investigación europea en algas, con el ISA desempeñando un papel central. Proyectos como Vertical Algas han impulsado aplicaciones en alimentación, textil y calzado, financiados por el Plan de Recuperación y Resiliencia.
Para hacer los alimentos con algas más atractivos, los científicos investigan el uso de enzimas y técnicas de food pairing para mitigar el olor y sabor a mar. Proyectos como YUMAlage y AlgaeGreenchees ya han demostrado resultados positivos en la incorporación de microalgas en queso y pan.
La tecnología de extrusión con alto nivel de humedad, propiedad del ISA, permite crear análogos de carne con textura similar al pollo, utilizando algas y proteína de guisante, o subproductos de la industria de zumos como Sumol+Compal. La impresión 3D también se utiliza para dar formas originales a snacks enriquecidos con Spirulina.
Estudiantes del ISA también contribuyen a la innovación, como el premio ECOTROPHELIA 2026 ganado por Gubico, un fermentado vegetal alternativo al yogur, que representará a Portugal en la SIAL, en París.
Anabela Raymundo prevé supermercados en 2040 con inteligencia artificial, trazabilidad fuerte y embalajes inteligentes, animando a los consumidores a ser más 'neofílicos' ante nuevas soluciones alimentarias.
La propuesta “Alimentar Portugal – Ciencia e Inovação para a Segurança, Soberania e Competitividade Nacional” busca colocar el futuro de la alimentación en la agenda del Gobierno, conectando ciencia, industria, consumidores y decisores políticos.




